Cómo son las modas. Llevamos años en los que incluso ha
nacido una nueva clase social, la de político, gracias al acaparamiento por
parte del bipartidismo en todo lo que supone un cargo con capacidad de decisión
sobre todos nosotros. Comunidades de propietarios aparte, nuestro último
reducto parece ser. Pues bien, ahora estos mismos políticos quieren subirse al
carro de la regeneración democrática. Ahora que el abanico en intención de voto
se está abriendo sobre manera, como hemos visto en las elecciones europeas, con
la irrupción de nuevos partidos con un afán reformista y democratizador como
Ciudadanos o Podemos (cada uno con sus planteamientos), y con el aumento del
apoyo de otros, ya más asentados y conocidos por la mayoría, como IU y UPyD.
Pero lo que es más sangrante, que como siempre, lo único que
buscan es ponerse la medalla al mérito reformista y democrático para hacerse la
foto o salir hablando en prensa. Pero a la hora de la verdad, o no se toma
ninguna medida o las que se toman van en sentido totalmente inverso a esta
nueva proclamación democrática. Y aquí es a donde voy, con el anuncio del
presidente Rajoy sobre el planteamiento de una reforma de la ley electoral.
Pues bien, he de reconocer que cuando he oído el titular de
la noticia se me ha iluminado la cara con un halo de esperanza… sí señor,
parece que por fin en este país se han dado cuenta de que la gente no quiere
esta ley electoral, que no es justa y la van a cambiar. Pero de la esperanza he
pasado al más absoluto cabreo cuando han desarrollado lo que venía a decir el
señor Rajoy.
Al igual que los cristianos mataban a diestro y siniestro en
las Cruzadas en nombre de Dios, el presidente Rajoy va a matar los cimientos de
toda democracia, la mayoría ya no cuenta, y todo ello en nombre de la
Democracia.
El único fin de esta reforma que plantea el PP, es el de
perpetuarse, aún más si cabe, en el ‘trono de hierro’ de cada rinconcito de
nuestro maltrecho país.
Viene a decir que en cada lugar el alcalde saldrá de la
lista que más votos obtenga. Por ejemplo, si el PP obtiene el 40% de los votos
y otros 6 partidos obtienen el 10% cada uno, gobernaría un alcalde del PP, sin
dejar opción a que el 60% restante pueda pactar para buscar un alcalde con
mayoría suficiente para gobernar. De todos modos que me lo expliquen como
pretenden mantener una estabilidad política si en cada votación el 60% de los
votos puede estar en contra del alcalde. ¿Harán una minidictadura en cada
ayuntamiento y la minoría gobernará sobre la mayoría? Ya se sacarán su as de la
manga para explicárnoslo a los pobrecitos que no entendemos su idea de
democracia.
Lo peor es que nos toman por tontos y dicen: es para que
gobierne el que el pueblo quiere que gobierne. Y el 60% del ejemplo, ¿ese no es
pueblo?
Los votantes de los partidos que pacten, ya castigarán
quitándoles su voto en próximas elecciones si no están de acuerdo en que hablen
con otras formaciones y gobiernen en coalición.
Yo estoy a favor de una reforma electoral. Si, por favor. Y
con urgencia. Pero sin tapujos y en el ámbito nacional, no en las municipales
que es lo más próximo y lo más rentable políticamente a corto plazo. Hay que
cambiar la ley electoral de una vez por todas para conseguir que el voto de
cada ciudadano valga lo mismo esté donde esté la urna en la que deposite su
papeleta. Conseguir que nuestros representantes lo sean de verdad y ejerzan como
tal, no como meros espectadores y ejecutores de decisiones partidistas y
clientelistas.
Por qué no un sistema en el que el voto sea doble:
- Un voto para elegir un diputado en cada
provincia o circunscripción y así obtener 52 diputados de los 350 que componen
la cámara del Congreso de los diputados. Este diputado tendría la obligación
política de atender a la población que lo ha puesto en su escaño o perdería la
confianza de su electorado cara a futuro.- Un segundo voto para elegir al resto de los 298 diputados en una única circunscripción nacional, donde el voto valga lo mismo independientemente de donde se vote. Más votos más escaños de forma absolutamente proporcional.
De este modo cada provincia tendría como mínimo un
representante y los diputados serían elegidos de una forma más justa y
democrática.
Pero claro, esto haría tambalearse a los dos partidos trasatlánticos
de nuestra a veces vilipendiada democracia. Por supuesto, la mayoría que tienen
(en este caso si les interesa tener la mayoría) hace tener la sartén por el
mango y evitarán cualquier posible cambio al respecto. Lástima que tengamos
tanto hijo de papá entre nuestros políticos y no haya hombres y mujeres con
vocación política de verdad, sin miedo a que la democracia fluya y los partidos
miren más por la ventana y menos a los espejos.
Qué bonito sería despertarnos una mañana y pensar que
estamos en buenas manos, que nos gobierna el que mejor lo hace, el mejor
preparado, el que mira por nosotros… Pero claro, ya lo decía Calderón de la
Barca, los sueños… sueños son.
Tu mejor artículo hasta la fecha. No puedo estar más de acuerdo contigo.
ResponderEliminarSigue así.
Ni PSOE ni PP ni nacionalistas y regionalistas están dispuestos a renunciar a sus privilegios.
ResponderEliminarCs más UPyD deberían sumar mayoría absoluta para cambiar la ley electoral.