¿Qué fue primero el huevo o la
gallina? Esta es la pregunta que podríamos hacernos cuando pensamos
en el conflicto de Oriente Medio.
El odio que se profesan israelíes y
palestinos viene de muy lejos y está tan enraizado en ambas culturas
que ciega la razón y el sentido común en ambas facciones. Para
ponernos en antecedentes, así a groso modo, en el territorio de
conflicto vivían palestinos e israelíes. Durante años, diferentes
conflictos y ‘efectos llamada’ hicieron que el número de judíos
que llegaran a Israel se fuera multiplicando. A su vez, la comunidad
internacional reconoció en primera instancia el derecho de los
judíos a tener su propio territorio y posteriormente tras la Segunda
Guerra Mundial, Naciones Unidas decidió partir Palestina en dos
estados, el estado de Israel y el estado palestino. Evidentemente
para los habitantes árabes que se vieron despojados de sus
territorios en favor del pueblo judío no fue algo que les
entusiasmara y poco después de que se proclamara la independencia
del estado israelí, los países árabes colindantes, entre ellos
Egipto, declararon la guerra a Israel. Desde entonces, idas y
venidas, invasiones de unos y otros, hicieron que Israel fuera
comiendo y anexionando territorios palestinos al suyo de forma sutil y progresiva,
desembocando en la situación actual.
De ahí la pregunta inicial, ¿Quién
odia primero a quién? ¿quién tiene la patente de victima en este
conflicto? Pues bien, yo creo que ambos son victimas y el único
culpable fue, es y será, la comunidad internacional. La misma que
creó un país dentro de otro. La misma que ha ido mirando a otra
parte por intereses económicos y geoestratégicos. Aquella que de la
nada, creó un conflicto que tiende a eternizarse. La que hizo que un día el odio entre israelíes y palestinos sea practicamente irreconciliable.
En la actualidad, la diferencia entre Israel y Palestina radica en el potencial militar. Este dato es el que
desequilibra la balanza de victimas de uno y otro lado. La lluvia de
misiles es constante desde ambos territorios, pero Israel dispone de
un escudo antimisiles que desmonta cualquier intentona del vecino de
hacer objetivo. Y además los medios armamentísticos, maritimos, aviación y
terrestres, son infinitamente superiores en el lado judío.
Creo que la desproporcionalidad de las
acciones lideradas por el gobierno israelí en estos días son
denunciables y rozan la irracionalidad. No hay derecho que tengamos que ser espectadores de matanzas de niños y civiles en general. Pero no deja de ser cierto
que el fanatismo del vecino contra ellos no queda atrás. Más si
cabe, cuando es un grupo terrorista, Hamás, el que dicta su hoja de
ruta.
No es de recibo que las victimas
civiles sean gratuitas en el ‘juego de tronos palestino’ por
parte de Israel. No lo serían en otras circunstanias de no tener el apoyo de aliados muy poderosos. Pero tampoco que se utilicen como panfleto
antisemita en el bando contrario.
Todo es muy complejo y ni los malos son tan malos, ni los buenos tan buenos. En ambos bandos de una guerra se hacen atrocidades y ninguna debería ser digna de un ser humano. Pero también es cierto, que en estos días el gobierno de Israel se acerca más a la barbarie que nunca. Cuando debería ser un pueblo más transigente que ningún otro tras vivir en sus carnes tanta persecución en tiempos no tan lejanos.
Creo que es más que evidente que nunca
se podrá llegar a un entente entre Israel y Palestina sin la
intervención externa. Los radicalismos ancestrales hacen ver al
demonio en el vecino y esto imposibilita cualquier entendimiento.
Sazonado además con conflictos periódicos en los que las victimas,
sobre todo del lado palestino, pero también del israelí; son
cantera que perpetua el odio.
En mi opinión la única salida posible
al conflicto es la creación entre ambos territorios de zonas
neutrales bajo el control de Naciones Unidas, que preserve y mantenga
la zona libre de tensiones fronterizas. De este modo es posible que
el odio pueda ir remitiendo muy lentamente y llegar a un punto en el
que les sea más beneficioso a ambos territorios entenderse que
tirarse los trastos los unos a los otros. No soy partidario de
intervenciones exteriores invasoras del territorio, como la que hizo
EEUU en Irak. Pero sí de un control fronterizo que minimice las
fricciones.
Tal vez, así, dentro de unos años
podamos llegar a tener una generación de israelíes y palestinos que
hayan crecido en paz y que los conflictos pasados les suenen a
historias de abuelos, pero que tengan la capacidad adquirida de
discernir donde está la delgada linea de la racionalidad y el
sentido común que sus familiares rebasaron una y otra vez en tiempos
pasados.
Por cierto, no quiero cerrar este texto sin hacer una última reflexión.
Israel-Palestina es el Real
Madrid-Barça de los conflictos belico-políticos,vende y mucho. Los medios
de comunicación y el público en general se echan las manos a la
cabeza por las matanzas de palestinos especialmente (con razón por
otra parte), pero no olvidemos otros muchos conflictos, como el de
Siria o Somalia, en los que cada día los muertos se cuentan por
decenas y que parecen quedarnos más lejos.
¿No hay ONG’s ni partidos políticos
que apoyen a estos otros?
Basta de utilizar el sufrimiento de las personas como moneda de cambio para politicos.
Si los fanáticos musulmanes, dictadores y cobardes asesinos que utilizan a niños para protegerse, no consiguen realizar las matanzas de los demócratas israelíes que se proponen, entre otras cosas porque la inteligencia y la cultura son valores de primer orden en esa democracia llamada Israel, mientras en la dictadura de Hamas prima el oscurantismo, la corrupción y el fanatismo. Decia que el que los asesinos terroristas de Hamas vean frustrados sus objetivos de matanza de Ciudadanos israelíes gracias a la tecnología de Israel no priva al gobierno israelí de proteger la vida de sus ciudadanos y si es obligado a elegir entre la vida de los niños israelís o la vida de los hijos de los terroristas opte por la vida de los primeros. ¿Tú qué harías?
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