miércoles, 20 de agosto de 2014

UN PAIS POR CUENTA AJENA. EL PROBLEMA ENERGETICO.

Problemas estructurales. Esto es lo que hace a España más vulnerable en tiempos de crisis.
Tenemos un problema acuciante, vivimos en un país por cuenta ajena, es decir, dependemos de ayudas, rescates, créditos…, que no hacen más que engordar nuestra deuda externa. Dependemos económicamente en gran medida del sector turístico (de otros países en definitiva) y carecemos de una estructura empresarial sólida y que genere actividad. Es más, nuestro entramado productivo cada vez más está en manos extranjeras por la descapitalización del control español sobre las empresas.

Sirva esto de introducción, para comentar que el sector energético no iba a ser menos en nuestro país. España depende del exterior energéticamente hablando también.
La balanza energética, es decir, la diferencia entre lo que generamos/consumimos y lo que compramos/vendemos al exterior estaba en 2012 en - 45.000 millones de euros. Tenemos una necesidad de comprar del exterior energía por valor de 45.000 millones de euros al año aproximadamente.

Para hacernos una idea, la recaudación por la subida del IVA supone unos 6.000 millones anuales, los recortes en educación oscilan los 3.000 millones y los recortes en sanidad unos 7.000 millones.

Queda claro que estamos ante un gran problema, el 73% de la energía que consumimos procede del exterior.

Evidentemente, como consecuencia de todo esto, el consumidor final, es decir, nosotros, vemos aumentar nuestras facturas de electricidad cada cierto tiempo. Toda ineficiencia energética e ineficacia política al respecto nos repercute directísimamente.

Una vez más el inmovilismo de nuestros gobernantes hace que nos encontremos en un callejón sin salida de no dar un cambio de rumbo de 180 grados en la filosofía energética nacional. Tenemos todas las condiciones geográficas y climáticas para ser potencia mundial en energías renovables.


Por ejemplo, en España tenemos entre 2.500 – 3.000 horas de Sol al año, según la ciudad, mientras que en Londres ronda las 1.500 horas de Sol.

Debemos hacer ver a nuestro gobierno, que no todo consiste en recortar y recortar. Ciertas inversiones supondrán a medio plazo ahorros considerables para las maltrechas arcas del Estado. Sobre todo en este sector, tan volátil. Solo hace falta un terremoto o una guerra en un productor de petróleo para que nuestra factura energética se dispare. No digamos en tiempos de crisis.
Pero, si todo es tan evidente, ¿Por qué no lo hace el gobierno de turno y nos damos un pequeño respiro? Pues lo de siempre. Intereses económicos hace que ningún ministro mueva un dedo en esta dirección. Las grandes empresas eléctricas, muy influyentes en nuestros gobernantes, presionan para que el modelo sea lo más rígido posible y no se busquen alternativas energéticas. ¿Se imagina el lector si se fomentara que cada casa tuviera sus propias placas solares y al menos parte del consumo eléctrico proviniera de ellas?
Por ello algunas empresas energéticas hacen lavados de imagen, con el apoyo del gobierno, invirtiendo simbólicamente en energía eólica, pero tampoco como apuesta real. Nunca verán a un ministro apoyar el uso de energía solar o creando medidas que la fomenten, como subvencionarla.
Las eléctricas se sienten cómodas en el sistema actual: que sube el coste exterior de la energía, subimos el recibo al consumidor. Y así se ahorran inversiones para adaptarse a un nuevo marco para el sector.

Conservar nuestro entorno con energías no contaminantes y hacernos menos dependientes está a nuestro alcance. Debemos exigir a nuestro gobierno que tome medidas encaminadas a este fin. Por una vez, tomemos la iniciativa y aprovechemos nuestras condiciones naturales no solo para atraer a turistas y ser receptores de riqueza, sino para ser generadores de ella. Emanciparnos y no depender de otros.

Además, ¿alguien cree que el sistema energético a nivel mundial es sostenible? Por desgracia, la energía como hoy la concebimos tiene fecha de caducidad. Nuestro planeta no da para más. ¿Por qué no adaptarnos desde ya al cambio?

El futuro de nuestro país está en la inversión en I+D, en energías renovables y en la educación. Si recortamos o dejamos de invertir en ello estaremos pagando hoy nuestra deuda, pero nos estaremos hipotecando como nación muchos años más.

Por favor, miremos si la solución está dentro de España y no vayamos siempre a buscarla fuera, que por otra parte, es lo fácil.

2 comentarios:

  1. Te recomendaría investigar acerca de la empresa malagueña de energía solar ISOFOTÓN. Todo iba bien, empresa saneada que contaba con ayudas y pagaba buenos sueldos y, de repente, todo al carajo. ¿Qué pudo pasar?

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  2. Ale... eres un soñador... el Caballero Don Dinero manda el cotarro y dirije el País... (y no me refiero al periódico que seguro también)...

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