Problemas
estructurales. Esto es lo que hace a España más vulnerable en
tiempos de crisis.
Tenemos
un problema acuciante, vivimos en un país por cuenta ajena, es
decir, dependemos de ayudas, rescates, créditos…, que no hacen más
que engordar nuestra deuda externa. Dependemos económicamente en
gran medida del sector turístico (de otros países en definitiva) y
carecemos de una estructura empresarial sólida y que genere
actividad. Es más, nuestro entramado productivo cada vez más está
en manos extranjeras por la descapitalización del control español
sobre las empresas.
Sirva
esto de introducción, para comentar que el sector energético no iba
a ser menos en nuestro país. España depende del exterior
energéticamente hablando también.
La
balanza energética, es decir, la diferencia entre lo que
generamos/consumimos y lo que compramos/vendemos al exterior estaba
en 2012 en - 45.000 millones de euros. Tenemos una necesidad de
comprar del exterior energía por valor de 45.000 millones de euros
al año aproximadamente.
Para
hacernos una idea, la recaudación por la subida del IVA supone unos
6.000 millones anuales, los recortes en educación oscilan los 3.000
millones y los recortes en sanidad unos 7.000 millones.
Queda
claro que estamos ante un gran problema, el 73% de la energía que
consumimos procede del exterior.
Evidentemente,
como consecuencia de todo esto, el consumidor final, es decir,
nosotros, vemos aumentar nuestras facturas de electricidad cada
cierto tiempo. Toda ineficiencia energética e ineficacia política
al respecto nos repercute directísimamente.
Una
vez más el inmovilismo de nuestros gobernantes hace que nos
encontremos en un callejón sin salida de no dar un cambio de rumbo
de 180 grados en la filosofía energética nacional. Tenemos todas
las condiciones geográficas y climáticas para ser potencia mundial
en energías renovables.
Por
ejemplo, en España tenemos entre 2.500 – 3.000 horas de Sol al
año, según la ciudad, mientras que en Londres ronda las 1.500 horas
de Sol.
Debemos
hacer ver a nuestro gobierno, que no todo consiste en recortar y
recortar. Ciertas inversiones supondrán a medio plazo ahorros
considerables para las maltrechas arcas del Estado. Sobre todo en
este sector, tan volátil. Solo hace falta un terremoto o una guerra
en un productor de petróleo para que nuestra factura energética se
dispare. No digamos en tiempos de crisis.
Pero,
si todo es tan evidente, ¿Por qué no lo hace el gobierno de turno y
nos damos un pequeño respiro? Pues lo de siempre. Intereses
económicos hace que ningún ministro mueva un dedo en esta
dirección. Las grandes empresas eléctricas, muy influyentes en
nuestros gobernantes, presionan para que el modelo sea lo más rígido
posible y no se busquen alternativas energéticas. ¿Se imagina el
lector si se fomentara que cada casa tuviera sus propias placas
solares y al menos parte del consumo eléctrico proviniera de ellas?
Por
ello algunas empresas energéticas hacen lavados de imagen, con el
apoyo del gobierno, invirtiendo simbólicamente en energía eólica,
pero tampoco como apuesta real. Nunca verán a un ministro apoyar el
uso de energía solar o creando medidas que la fomenten, como
subvencionarla.
Las
eléctricas se sienten cómodas en el sistema actual: que sube el
coste exterior de la energía, subimos el recibo al consumidor. Y así
se ahorran inversiones para adaptarse a un nuevo marco para el
sector.
Conservar
nuestro entorno con energías no contaminantes y hacernos menos
dependientes está a nuestro alcance. Debemos exigir a nuestro
gobierno que tome medidas encaminadas a este fin. Por una vez,
tomemos la iniciativa y aprovechemos nuestras condiciones naturales
no solo para atraer a turistas y ser receptores de riqueza, sino para
ser generadores de ella. Emanciparnos y no depender de otros.
Además,
¿alguien cree que el sistema energético a nivel mundial es
sostenible? Por desgracia, la energía como hoy la concebimos tiene
fecha de caducidad. Nuestro planeta no da para más. ¿Por qué no
adaptarnos desde ya al cambio?
El
futuro de nuestro país está en la inversión en I+D, en energías
renovables y en la educación. Si recortamos o dejamos de invertir en
ello estaremos pagando hoy nuestra deuda, pero nos estaremos
hipotecando como nación muchos años más.
Por
favor, miremos si la solución está dentro de España y no vayamos
siempre a buscarla fuera, que por otra parte, es lo fácil.

Te recomendaría investigar acerca de la empresa malagueña de energía solar ISOFOTÓN. Todo iba bien, empresa saneada que contaba con ayudas y pagaba buenos sueldos y, de repente, todo al carajo. ¿Qué pudo pasar?
ResponderEliminarAle... eres un soñador... el Caballero Don Dinero manda el cotarro y dirije el País... (y no me refiero al periódico que seguro también)...
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