Más que nunca el
nombre de este blog tiene sentido, si es de cajón.
El abanico
político en España está cada vez más fragmentado y parece navegar en una deriva
de confuso destino.
El
PP no deja de enfangarse con casos de corrupción y titubeos democráticos con
decisiones cuya única legitimidad es su mayoría absoluta, pero que no cuenta
con el consenso de ningún otro partido ¿Gobernar para todos? Digo yo que
alguien vota al resto de partidos.
El
PSOE ha vuelto a entrar en su enésimo proyecto ‘renovador’, dicen saber que
quiere el ciudadano, ¿habrán encontrado la poción mágica de la aldea de
Asterix? ¿Acertarán por fin? Mientras tanto les corroe internamente caso tras
caso de corrupción como una solitaria que campa a sus anchas por los intestinos
del partido.
IU
salpicado también por la corrupción y su doble moral. Aferrado a su crítica al
PSOE en campaña electoral, acusándolo constantemente de dejar la izquierda.
Pero a la hora de la verdad su más fiel amante. Pero tal vez esté pensando en
dejarlo por uno más joven, Podemos. Además, a veces, parece perder el norte
enfrascándose en debates poco fructíferos y de escaso interés en los tiempos
que corren.
Podemos,
la estrella invitada en el Sálvame Deluxe de la política. Partido nuevo, pero
con propuestas de otro siglo. Posicionado a la izquierda de la izquierda,
plantea derribar el sistema para abordar la creación de un Estado próximo al
comunismo más añejo. Populismo por bandera y promesas de difícil cumplimiento.
Los
partidos nacionalistas, todos deseosos de pescar en río revuelto. Radicalizan
su discurso aprovechando el descontento de la población. Piensan que es su
‘ahora o nunca.’
Y dentro de este
convulso panorama, una persona levanta la voz para plantear una tercera vía.
Una alternativa al inmovilismo de unos y al populismo de mercadillo de otros.
Sosa Wagner es su nombre, europarlamentario de UPyD. La lógica y la coherencia
le asisten cuando pide el entendimiento de las dos formaciones políticas que en
España ocupan realmente el centro político y abogan por reformar el sistema
actual en un proceso sosegado y sin traumas. Esa tercera vía no es más que la
unión entre UPyD y Ciudadanos, que dicho sea de paso, siempre ha buscado este
acercamiento liderado por Albert Rivera y que siempre obtuvo el rechazo desde
el partido de Rosa Díez.
Pero la
situación ha cambiado, desde las últimas elecciones europeas el panorama
descrito es diametralmente diferente. El bipartidismo se ve amenazado de verdad
y la creación de una alternativa de centro sólida, democrática, transparente y
reformista, que se base en la Constitución, sin cerrarse a hacerle un buen
lavado de cara, sería fundamental y necesaria. Una alternativa no corrosiva.
Pero sin
embargo, esto que parece tan evidente, en algunos sectores de UPyD, se ha
considerado como una ofensa, un ataque gratuito y buscan motivaciones
desestabilizadoras en dicha opinión. Las reacciones han sido duras y poco
amigables a tal planteamiento. Esperemos que sea un calentón del que se siente
ofendido y que cuando fríamente se piense, al menos se ponga en el tablero la
posibilidad de sentarse en una misma mesa con Ciudadanos para conversar. Que
antepongan el bien común para España al sacar brillo a unas siglas.
Desde Ciudadanos
lo tienen claro, la unión hace la fuerza. Dividir al mismo nicho electoral es
facilitarle las cosas al bipartidismo y otros movimientos de ruptura poco
aconsejables. Tienden la mano a la cúpula de UPyD que ahora es quien tiene la
pelota en su tejado.
Los últimos
resultados ya mostraron un estancamiento de UPyD, muchos afiliados de dicha
formación están a favor de la convergencia con Ciudadanos. Hay tensiones
internas que de no ser debidamente atendidas y sofocadas, puede desembocar en
una progresiva pérdida de afiliados y votos por parte de la agrupación magenta.
Algo debe cambiar en su camino y Rosa Díez en particular debería empezar a
darse cuenta.
Creo que podría
existir una gran alternativa de centro, que es necesaria y que llegará tarde o
temprano. Lo ideal, ya digo, sería por la vía rápida con la unión bajo unas
mismas siglas. Pero si esto no es factible o no lo considera así Rosa Díez, uno
de los dos partidos se terminará imponiendo sobre el otro a medio plazo y, hoy
por hoy, por ganas, juventud y capacidad de trabajo por el bien del país y no
por intereses propios, ese partido creo que será Ciudadanos.
¿Cómo acabará
todo? Solo Rosa Díez lo sabe.

