martes, 26 de agosto de 2014

UPyD y CIUDADANOS: DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA



Más que nunca el nombre de este blog tiene sentido, si es de cajón.

El abanico político en España está cada vez más fragmentado y parece navegar en una deriva de confuso destino.
 
El PP no deja de enfangarse con casos de corrupción y titubeos democráticos con decisiones cuya única legitimidad es su mayoría absoluta, pero que no cuenta con el consenso de ningún otro partido ¿Gobernar para todos? Digo yo que alguien vota al resto de partidos.
El PSOE ha vuelto a entrar en su enésimo proyecto ‘renovador’, dicen saber que quiere el ciudadano, ¿habrán encontrado la poción mágica de la aldea de Asterix? ¿Acertarán por fin? Mientras tanto les corroe internamente caso tras caso de corrupción como una solitaria que campa a sus anchas por los intestinos del partido.
IU salpicado también por la corrupción y su doble moral. Aferrado a su crítica al PSOE en campaña electoral, acusándolo constantemente de dejar la izquierda. Pero a la hora de la verdad su más fiel amante. Pero tal vez esté pensando en dejarlo por uno más joven, Podemos. Además, a veces, parece perder el norte enfrascándose en debates poco fructíferos y de escaso interés en los tiempos que corren.
Podemos, la estrella invitada en el Sálvame Deluxe de la política. Partido nuevo, pero con propuestas de otro siglo. Posicionado a la izquierda de la izquierda, plantea derribar el sistema para abordar la creación de un Estado próximo al comunismo más añejo. Populismo por bandera y promesas de difícil cumplimiento.
Los partidos nacionalistas, todos deseosos de pescar en río revuelto. Radicalizan su discurso aprovechando el descontento de la población. Piensan que es su ‘ahora o nunca.’

Y dentro de este convulso panorama, una persona levanta la voz para plantear una tercera vía. Una alternativa al inmovilismo de unos y al populismo de mercadillo de otros. Sosa Wagner es su nombre, europarlamentario de UPyD. La lógica y la coherencia le asisten cuando pide el entendimiento de las dos formaciones políticas que en España ocupan realmente el centro político y abogan por reformar el sistema actual en un proceso sosegado y sin traumas. Esa tercera vía no es más que la unión entre UPyD y Ciudadanos, que dicho sea de paso, siempre ha buscado este acercamiento liderado por Albert Rivera y que siempre obtuvo el rechazo desde el partido de Rosa Díez.

Pero la situación ha cambiado, desde las últimas elecciones europeas el panorama descrito es diametralmente diferente. El bipartidismo se ve amenazado de verdad y la creación de una alternativa de centro sólida, democrática, transparente y reformista, que se base en la Constitución, sin cerrarse a hacerle un buen lavado de cara, sería fundamental y necesaria. Una alternativa no corrosiva.

Pero sin embargo, esto que parece tan evidente, en algunos sectores de UPyD, se ha considerado como una ofensa, un ataque gratuito y buscan motivaciones desestabilizadoras en dicha opinión. Las reacciones han sido duras y poco amigables a tal planteamiento. Esperemos que sea un calentón del que se siente ofendido y que cuando fríamente se piense, al menos se ponga en el tablero la posibilidad de sentarse en una misma mesa con Ciudadanos para conversar. Que antepongan el bien común para España al sacar brillo a unas siglas.

Desde Ciudadanos lo tienen claro, la unión hace la fuerza. Dividir al mismo nicho electoral es facilitarle las cosas al bipartidismo y otros movimientos de ruptura poco aconsejables. Tienden la mano a la cúpula de UPyD que ahora es quien tiene la pelota en su tejado.

Los últimos resultados ya mostraron un estancamiento de UPyD, muchos afiliados de dicha formación están a favor de la convergencia con Ciudadanos. Hay tensiones internas que de no ser debidamente atendidas y sofocadas, puede desembocar en una progresiva pérdida de afiliados y votos por parte de la agrupación magenta. Algo debe cambiar en su camino y Rosa Díez en particular debería empezar a darse cuenta.

Creo que podría existir una gran alternativa de centro, que es necesaria y que llegará tarde o temprano. Lo ideal, ya digo, sería por la vía rápida con la unión bajo unas mismas siglas. Pero si esto no es factible o no lo considera así Rosa Díez, uno de los dos partidos se terminará imponiendo sobre el otro a medio plazo y, hoy por hoy, por ganas, juventud y capacidad de trabajo por el bien del país y no por intereses propios, ese partido creo que será Ciudadanos.

¿Cómo acabará todo? Solo Rosa Díez lo sabe.

miércoles, 20 de agosto de 2014

UN PAIS POR CUENTA AJENA. EL PROBLEMA ENERGETICO.

Problemas estructurales. Esto es lo que hace a España más vulnerable en tiempos de crisis.
Tenemos un problema acuciante, vivimos en un país por cuenta ajena, es decir, dependemos de ayudas, rescates, créditos…, que no hacen más que engordar nuestra deuda externa. Dependemos económicamente en gran medida del sector turístico (de otros países en definitiva) y carecemos de una estructura empresarial sólida y que genere actividad. Es más, nuestro entramado productivo cada vez más está en manos extranjeras por la descapitalización del control español sobre las empresas.

Sirva esto de introducción, para comentar que el sector energético no iba a ser menos en nuestro país. España depende del exterior energéticamente hablando también.
La balanza energética, es decir, la diferencia entre lo que generamos/consumimos y lo que compramos/vendemos al exterior estaba en 2012 en - 45.000 millones de euros. Tenemos una necesidad de comprar del exterior energía por valor de 45.000 millones de euros al año aproximadamente.

Para hacernos una idea, la recaudación por la subida del IVA supone unos 6.000 millones anuales, los recortes en educación oscilan los 3.000 millones y los recortes en sanidad unos 7.000 millones.

Queda claro que estamos ante un gran problema, el 73% de la energía que consumimos procede del exterior.

Evidentemente, como consecuencia de todo esto, el consumidor final, es decir, nosotros, vemos aumentar nuestras facturas de electricidad cada cierto tiempo. Toda ineficiencia energética e ineficacia política al respecto nos repercute directísimamente.

Una vez más el inmovilismo de nuestros gobernantes hace que nos encontremos en un callejón sin salida de no dar un cambio de rumbo de 180 grados en la filosofía energética nacional. Tenemos todas las condiciones geográficas y climáticas para ser potencia mundial en energías renovables.


Por ejemplo, en España tenemos entre 2.500 – 3.000 horas de Sol al año, según la ciudad, mientras que en Londres ronda las 1.500 horas de Sol.

Debemos hacer ver a nuestro gobierno, que no todo consiste en recortar y recortar. Ciertas inversiones supondrán a medio plazo ahorros considerables para las maltrechas arcas del Estado. Sobre todo en este sector, tan volátil. Solo hace falta un terremoto o una guerra en un productor de petróleo para que nuestra factura energética se dispare. No digamos en tiempos de crisis.
Pero, si todo es tan evidente, ¿Por qué no lo hace el gobierno de turno y nos damos un pequeño respiro? Pues lo de siempre. Intereses económicos hace que ningún ministro mueva un dedo en esta dirección. Las grandes empresas eléctricas, muy influyentes en nuestros gobernantes, presionan para que el modelo sea lo más rígido posible y no se busquen alternativas energéticas. ¿Se imagina el lector si se fomentara que cada casa tuviera sus propias placas solares y al menos parte del consumo eléctrico proviniera de ellas?
Por ello algunas empresas energéticas hacen lavados de imagen, con el apoyo del gobierno, invirtiendo simbólicamente en energía eólica, pero tampoco como apuesta real. Nunca verán a un ministro apoyar el uso de energía solar o creando medidas que la fomenten, como subvencionarla.
Las eléctricas se sienten cómodas en el sistema actual: que sube el coste exterior de la energía, subimos el recibo al consumidor. Y así se ahorran inversiones para adaptarse a un nuevo marco para el sector.

Conservar nuestro entorno con energías no contaminantes y hacernos menos dependientes está a nuestro alcance. Debemos exigir a nuestro gobierno que tome medidas encaminadas a este fin. Por una vez, tomemos la iniciativa y aprovechemos nuestras condiciones naturales no solo para atraer a turistas y ser receptores de riqueza, sino para ser generadores de ella. Emanciparnos y no depender de otros.

Además, ¿alguien cree que el sistema energético a nivel mundial es sostenible? Por desgracia, la energía como hoy la concebimos tiene fecha de caducidad. Nuestro planeta no da para más. ¿Por qué no adaptarnos desde ya al cambio?

El futuro de nuestro país está en la inversión en I+D, en energías renovables y en la educación. Si recortamos o dejamos de invertir en ello estaremos pagando hoy nuestra deuda, pero nos estaremos hipotecando como nación muchos años más.

Por favor, miremos si la solución está dentro de España y no vayamos siempre a buscarla fuera, que por otra parte, es lo fácil.

lunes, 4 de agosto de 2014

DESAHUCIO: SI, PERO NO.



Este es un tema peliagudo, ciertamente delicado de tratar, como siempre que hay personas de por medio que sufren. Pero creo que es necesario aclarar ciertos aspectos. Cuando hablamos del desahucio siempre se nos vienen dos imágenes instantáneamente a la cabeza: una pobre familia con niños pequeños escoltada por la policía y otra la del demonio personificado en un banco. Las dos son realidades diferentes.

Hay que aclarar que un banco no es una sociedad sin ánimo de lucro, un ente que cede dinero para facilitarnos la vida sin más. Es una empresa que gana dinero con el negocio bancario y que presta un servicio más, como otras muchas empresas de diferentes sectores.

Las personas que deciden contratar una hipoteca para adquirir una casa, lo hacen porque no suele disponer del montante total del precio de la vivienda y por ello solicita a un banco que le preste el dinero para poder realizar la compra. Evidentemente esa persona se compromete a devolver ese dinero, más unos intereses (el negocio legítimo del banco) en un periodo de tiempo. Nadie obliga en España a comprar una vivienda. Nadie obliga en España a pedir una hipoteca en un banco. Todos los que tenemos hipoteca hemos decidido libremente adquirir una vivienda y hemos entrado por la puerta de una sucursal bancaria libremente también para solicitar una hipoteca. Y todos hemos puesto nuestra firma en una escritura de hipoteca donde hay clausulas que hay que leer y entender. Y si alguien firma sin haberlo hecho antes, estará realizando un acto de irresponsabilidad por su parte.

Está la alternativa del alquiler, para el que no quiera comprometerse con un banco. Es tan buena opción como la otra. El problema es que en España no tenemos esa mentalidad y la mayoría de la gente quiere comprar a toda costa.

Pero entonces, ¿por qué nos rasgamos las vestiduras si algún banco denuncia y se ejecutan desahucios? ¿Veríamos más lícito que un empleado de una empresa denuncie a la empresa por no pagarle y no cumplir con lo firmado? En mi opinión ambas situaciones son igualmente lícitas. Solo que el ser humano por naturaleza siempre tiende a ponerse del lado del más débil.

No creo que haya que demonizar a las entidades financieras, más allá de estafas como las preferentes evidentemente. Cumplen su función en nuestra sociedad. Son fundamentales para las pequeñas y medianas empresas, sobre todo aportando financiación, y para todo hijo de vecino que opte por adquirir una vivienda en propiedad, por desgracia pocos disponen del dinero sin tener que recurrir a financiación bancaria.

Pero dicho todo esto, tampoco son justas muchas circunstancias que se viven en torno a los desahucios. Creo que el gobierno español debería haber puesto pié en tierra y exigir a los bancos, dadas las suculentas inyecciones de capital público que han necesitado muchos de ellos, que flexibilicen al máximo el pago de las hipotecas: carencias, ampliaciones temporales, disminuciones de cuotas haciéndolas crecientes en el tiempo.... Múltiples fórmulas posibles para evitar tener que ver a familias en la calle, despojados de un hogar. Condicionando las entradas de capital público a mantener un compromiso por parte de la entidad financiera de buscar alternativas al desahucio y llegando a aceptar la dación en pago y sugiriendo un alquiler digno en los casos más extremos mientras estemos en crisis o así lo considere el Estado. Las fórmulas se cuentan por cientos, para evitar despojar a personas de su hogar. Pero el gobierno ha hecho oídos sordos (y ojos ciegos), dejando de lado a la unidad de medida de su estatus de poder: el ciudadano.

Me encantaría que mi gobierno mirara por los ciudadanos que, en parte por culpa de su mala gestión, se ven inmersos en un drama personal difícil de superar psicológicamente en muchas ocasiones.

A veces nos olvidamos, o se olvidan, de que el gobierno está puesto ahí por nosotros para que nos gestione y nos ampare. Lástima que solo vean al ciudadano por la ventana de sus áticos o mansiones y hayan perdido la capacidad de empatizar con ellos.

Creo que es el momento de que se den cuenta que estamos aquí y de nosotros depende que los de siempre nos sigan mirando desde su atalaya.