lunes, 4 de agosto de 2014
DESAHUCIO: SI, PERO NO.
Este es un tema peliagudo, ciertamente delicado de tratar, como siempre que hay personas de por medio que sufren. Pero creo que es necesario aclarar ciertos aspectos. Cuando hablamos del desahucio siempre se nos vienen dos imágenes instantáneamente a la cabeza: una pobre familia con niños pequeños escoltada por la policía y otra la del demonio personificado en un banco. Las dos son realidades diferentes.
Hay que aclarar que un banco no es una sociedad sin ánimo de lucro, un ente que cede dinero para facilitarnos la vida sin más. Es una empresa que gana dinero con el negocio bancario y que presta un servicio más, como otras muchas empresas de diferentes sectores.
Las personas que deciden contratar una hipoteca para adquirir una casa, lo hacen porque no suele disponer del montante total del precio de la vivienda y por ello solicita a un banco que le preste el dinero para poder realizar la compra. Evidentemente esa persona se compromete a devolver ese dinero, más unos intereses (el negocio legítimo del banco) en un periodo de tiempo. Nadie obliga en España a comprar una vivienda. Nadie obliga en España a pedir una hipoteca en un banco. Todos los que tenemos hipoteca hemos decidido libremente adquirir una vivienda y hemos entrado por la puerta de una sucursal bancaria libremente también para solicitar una hipoteca. Y todos hemos puesto nuestra firma en una escritura de hipoteca donde hay clausulas que hay que leer y entender. Y si alguien firma sin haberlo hecho antes, estará realizando un acto de irresponsabilidad por su parte.
Está la alternativa del alquiler, para el que no quiera comprometerse con un banco. Es tan buena opción como la otra. El problema es que en España no tenemos esa mentalidad y la mayoría de la gente quiere comprar a toda costa.
Pero entonces, ¿por qué nos rasgamos las vestiduras si algún banco denuncia y se ejecutan desahucios? ¿Veríamos más lícito que un empleado de una empresa denuncie a la empresa por no pagarle y no cumplir con lo firmado? En mi opinión ambas situaciones son igualmente lícitas. Solo que el ser humano por naturaleza siempre tiende a ponerse del lado del más débil.
No creo que haya que demonizar a las entidades financieras, más allá de estafas como las preferentes evidentemente. Cumplen su función en nuestra sociedad. Son fundamentales para las pequeñas y medianas empresas, sobre todo aportando financiación, y para todo hijo de vecino que opte por adquirir una vivienda en propiedad, por desgracia pocos disponen del dinero sin tener que recurrir a financiación bancaria.
Pero dicho todo esto, tampoco son justas muchas circunstancias que se viven en torno a los desahucios. Creo que el gobierno español debería haber puesto pié en tierra y exigir a los bancos, dadas las suculentas inyecciones de capital público que han necesitado muchos de ellos, que flexibilicen al máximo el pago de las hipotecas: carencias, ampliaciones temporales, disminuciones de cuotas haciéndolas crecientes en el tiempo.... Múltiples fórmulas posibles para evitar tener que ver a familias en la calle, despojados de un hogar. Condicionando las entradas de capital público a mantener un compromiso por parte de la entidad financiera de buscar alternativas al desahucio y llegando a aceptar la dación en pago y sugiriendo un alquiler digno en los casos más extremos mientras estemos en crisis o así lo considere el Estado. Las fórmulas se cuentan por cientos, para evitar despojar a personas de su hogar. Pero el gobierno ha hecho oídos sordos (y ojos ciegos), dejando de lado a la unidad de medida de su estatus de poder: el ciudadano.
Me encantaría que mi gobierno mirara por los ciudadanos que, en parte por culpa de su mala gestión, se ven inmersos en un drama personal difícil de superar psicológicamente en muchas ocasiones.
A veces nos olvidamos, o se olvidan, de que el gobierno está puesto ahí por nosotros para que nos gestione y nos ampare. Lástima que solo vean al ciudadano por la ventana de sus áticos o mansiones y hayan perdido la capacidad de empatizar con ellos.
Creo que es el momento de que se den cuenta que estamos aquí y de nosotros depende que los de siempre nos sigan mirando desde su atalaya.
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Los máximos responsables: Bancos y gobernantes. Y los que se van de rositas de esta situación a veces con consecuencias trágicas.
ResponderEliminarY el 30 por ciento de la intención de voto sigue con el partido popular. Tenemos lo que nos merecemos.